domingo, 22 de febrero de 2015

Castellón de la Plana

                                                                       

Hoy íbamos a conocer la capital de la provincia, Castellón de la Plana.

Circulamos en el mismo sentido que cuando fuimos a Segorbe, es decir hacia el sur, discurriendo entre las montañas por un lado, y el mar Mediterraneo por el otro, hasta llegar a una extensa llanura, la Plana .

Castellón de la Plana capital de la provincia del mismo nombre y de la comarca de la Plana Alta, tiene cerca 175.000 habitantes y dos núcleos diferenciados, separados por mas de cuatro km. El principal, donde están los edificios históricos y administrativos, y muchos de los servicios que ofrece la ciudad, y el otro compuesto por diez km de costa, ocupada en su mayor parte por el puerto y la refinería de petróleo, aunque también tiene tres playas, aptas para el baño.
                                                           

La ciudad se encuentra en la Plana, que en realidad es la llanura fluvial del gran delta del río Mijares y otros tres riachuelos que allí desembocan, cuyos sedimentos han fertilizado este espacio, ocupado antes por el mar.

Su termino municipal parece haber estado habitado desde, al menos, el Neolítico. Sin embargo hay pocos restos arqueológicos que confirmen un asentamiento anterior a la fundación de la ciudad en el s. XIII, siendo su núcleo original el cerro de la Magdalena, que estaba protegido por un castillo.

Tras la invasión musulmana, la población permanecido diseminada, en diversas alquerías, por toda la Plana.

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, reconquisto estos terrenos hasta el río Mijares, que, al poco tiempo, hubo que abandonar de nuevo, a los musulmanes; de principios del s.XI datan los primeros documentos en que se nombra a Castellón, y la donación del rey Alfonso II, el Casto, de los mismos, al Obispo de Tortosa.

Hubo de pasar mas de un siglo para que la reconquista de este territorio se hiciera definitiva en 1.233, a cargo del rey Jaime I el Conquistador ; este la dono en primer lugar a dos de sus parientes, para acabar, posteriormente, pasando a la Orden de Santiago.

Aunque en un primer momento cristianos y musulmanes convivieron en paz, en 1.247 se produjo una sublevación de mozárabes, que provoco el despoblamiento de la zona durante un corto periodo, de manera que no fue hasta 1.252 cuando el rey dio el permiso correspondiente para que se fundara la ciudad, en el lugar, mas conveniente, del llano.

 Esta fecha, que se considera fue el tercer domingo de la Cuaresma de 1.252, se celebra desde entonces con una romería, origen de las actuales fiestas de la Magdalena.

En el s. XV la villa sufrió una fuerte caída demográfica, debido a diversas epidemias. Otras catástrofes de tipo político, al haberse unido al bando perdedor durante la Guerra de las Germanías contra Carlos I, le hicieron perder peso político en la región.

No fue mejor el comienzo del s. XVII, ya que, durante la Guerra de Sucesión (1.700-10) , entre el ya rey de España Felipe V de Borbón y el aspirante, el archiduque Carlos de Habsburgo, Castellón,  opto, también en esta ocasión, por el bando perdedor, lo cual no la favorecio al finalizar la contienda. Además se produjeron en este siglo varias epidemias de peste, que diezmaron la población.

En el s. XVIII se derribaron las murallas, para ampliar la villa, ya que cierto desarrollo, debido, principalmente, a la industria del cáñamo, había producido un  incremento de la población.

Durante la Guerra de la Independencia contra la invasión de Napoleón, la ciudad fue ocupada durante tres años, de 1.811 a 1.815, años de desastres, matanzas y destrucción, a cargo de las tropas francesas, acabando con la incipiente prosperidad.

En la nueva división territorial  de España, efectuada en 1.833 por Javier de Burgos, Castellón fue nombrada capital de la provincia homónima.

En las guerras carlistas, Castellón se declaro a favor de los liberales, y para defenderse del asedio del general carlista Cabrera se elevo un muralla, llamada la Muralla Liberal, por lo cual, la reina regente María Cristina de Borbón le concedió el titulo de ciudad. en 1.843. La Muralla Liberal fue conservada hasta 1.882, debido a la continuada amenaza carlista.

Nuevos desastres se produjeron durante la Guerra Civil española (1.936/39), cuando la ciudad fue incendiada y la catedral gótica volada.

Desde mediados del s. XX la ciudad ha tenido un gran desarrollo industrial, con la creación de la refinería de petróleo, la central eléctrica de ciclo combinado y el desarrollo de la industria cerámica, una de las mas avanzadas del mundo, de tal manera que su población se ha triplicado.

Los años 70 del pasado siglo, como ocurrió en otras partes de España de gran desarrollo y aumento demográfico, supusieron una especie de catástrofe urbanística; se derribaron diversos monumentos históricos, se construyo en altura y no se hizo ninguna zona verde.
                                                                         

Sin embargo cuando visitamos la ciudad nos ofreció un aspecto cuidado y agradable; verdad es que no hay monumentos históricos, pues la catedral, que debía ser el principal de ellos, como he dicho, fue reedificada, al haber sido destruida en 1.936, entre los años 40 y su finalización en 2.009.
                                                                                 

Cuando llegamos, el autobús nos dejo al lado de la enorme carpa que alberga el "mercadillo", por llamarlo como era en sus orígenes, porque que hoy día le sobra el diminutivo,ya que ocupa un gigantesco espacio, donde se vende desde toda clase de alimentos, como textil, ferretería, muebles, etc.

Desde allí, por una ancha avenida nos dirigimos hasta el centro de la ciudad, es decir a la Plaza Mayor, lugar donde se hallan la Concatedral de Santa María y el Ayuntamiento de la ciudad; en el centro de plaza hay una fuente, que anteriormente tenia un gran laurel, ocupando el sitio.

Antaño se celebraban en ella corridas de toros, ofrenda de flores y toda clase  de espectáculos, y todavía se celebran actualmente fiestas y otros actos lúdicos.

El edificio principal de la Plaza Mayor es la Iglesia de Santa María la Mayor; iniciada a finales del s. XIII, en estilo gótico, ha sufrido muchas vicisitudes y destrucciones a través de los siglos, la última, que la redujo a cenizas, en el incendio provocado de 1.936. Su reconstrucción comenzo en 1.939 y acabo sesenta años mas tarde, en 1.999.

El templo actual, mas grande que el original, ocupa toda una manzana, tiene planta de cruz latina, con tres naves y ábside pentagonal.

Desde 1.960, comparte, con la diócesis mas antigua de Segorbe, la condición de Catedral, de ahí su nombre de Concatedral.
                                                                                     

La torre campanario de la Catedral, llamada El Fadrí, está separada de la misma, Su construcción comenzo en 1.440; tiene 58 m de altura, cuatro cuerpos, culminados por la cámara de las campanas, que son ocho, y una estrecha escalera de caracol que permite subir a lo mas alto.
                                                                                   

Hoy día, además de su función como campanario, está considerada el símbolo de la ciudad.

En la misma Plaza Mayor se encuentra el Ayuntamiento. Es un bonito edificio construido entre los siglo XVII y XVIII, que ha sido algo modificado a lo largo del tiempo.

                                                                         
En la misma plaza se encuentra el Mercado Central, inaugurado en 1.949, despues de la remodelación de la Plaza Mayor efectuada un año antes, lugar de gran colorido, donde se puede encontrar lo mejor en cuestión de alimentos
                                                                         

Seguimos paseando hasta llegar a la cercana Plaza de Santa Clara, interesante plaza porticada, que debe su nombre al antiguo convento de monjas clarisas que existió en esa ubicación, demolido después de la Guerra Civil.

                                                                                 
En esta plaza rodeada de bares y tascas, se celebran los principales eventos lúdicos de la ciudad.

En el centro de la plaza, se encuentra el Monumento a la Fundación de Castellón, gran mole de piedra tallada por ambos lados, que representa la fundación de la ciudad por Jaime I de Aragón, en 1.251 y el hallazgo de la imagen de la Virgen de Lledo, patrona de Castellón, por un labrador que la encontro bajo las raices de arbol, en 1.366.
                                                                       
                                                               
Nuestro corto paseo por el centro de Castellón, había consumido el tiempo disponible; otros monumentos y lugares interesantes nos quedaron por ver, pero teniamos que volver a nuestra base.

En el camino de vuelta pasamos por el otro núcleo de Castellón, la costa, situada a cuatro km. Me parecio una buena cosa esta separación, cerca pero no juntos los dos lugares. La costa de diez km es principalmente industrial, aunque tiene tambien algunas playas.

Atravesamos despues distintos pueblos costeros, dedicados al veraneo y al turismo, pues en ellos se han construidos barrios enteros de diversas alturas, grandes y pequeños bloques, chalets y adosados, mucho ladrillo y no bonito. Sin embargo el mar Mediterraneo ofrece un aspecto tan bello como siempre.                                      

domingo, 15 de febrero de 2015

Segorbe

                                                                             

El día amaneció lloviendo a cantaros, y así seguía cuando emprendimos la ruta para llegar a Segorbe, que íbamos a visitar.

Esta ciudad en el sur de la provincia de Castellón, está relativamente cerca del mar, asi que conforme viajábamos en el bus, las nubes se fueron aplacando y empezó a clarear.

Por un lado estaba el mar y por el otro montañas y entre ellas poblaciones que se han desarrollado enormemente como localidades turísticas de sol y playa, con el aliciente de que la capital de la provincia, Castellón, está cerca y ofrece algunas distracciones mas que tostarse al sol, pisar la arena y bañase en el mar, como Benicasim, Oropesa, Vall de Uxo, y otras cuantas.

En contraste con la fealdad de los núcleos turísticos, el campo, entre lomas y terrazas, es muy bonito, con cultivos de naranjos, olivos y hortalizas.

Finalmente llegamos a Segorbe; sepamos a algo de esta ciudad antes de adentrarnos en ella.

Segorbe, capital de la comarca del Alto Palancia, y actualmente con cerca de 10.000 habitantes, está situada en el fertil valle que recorre el río Palancia, y que también atraviesa la ciudad, entre las Sierras de Espadan y de la Calderona.
                                                           

Debido a su situación estratégica, de paso de Aragón a Levante y el mar Mediterraneo, ha sido habitada por diversas civilizaciones desde la Prehistoria, íberos, visigodos, musulmanes, hasta la Reconquista  cristiana, se sucedieron en estas tierras, dejando cada uno muestras de su cultura, que hacen de ella una ciudad monumental.

Después de la conquista romana, de la que hay pocos vestigios, a la caída del Imperio Romano, la ocuparon los visigodos, que la convirtieron en sede episcopal; durante la época musulmana desde 713, hasta 1.239, en que el ultimo rey moro de la Taifa de Valencia, Zayd abu Zayd, fue vasallo del rey Jaime I de Aragón y mas tarde se convirtió al cristianismo, con el nombre de Vicente
Bellvis, donándole sus derechos sobre Segorbe al obispo Gimeno, que conseguiría trasladar la sede episcopal desde Albarracin (Teruel), restaurando así la antigua diócesis visigótica.

El rey Alfonso V, el Magnánimo creo el Señorío de Segorbe en 1.435, para el infante Enrique de Castilla, posteriormente se convirtió en ducado en 1459, y pasaría, por alianza matrimonial, a poder de los duques de Medinaceli en el s. XVII.

En el s. XVIII Segorbe vivió un gran auge cultural y económico, que quedo truncado, como en el resto de España, por la invasión de Napoleón y los desastres de la Guerra de la Independencia.

 El s. XIX fue convulso, pues a esta guerra le sucedieron las tres guerras carlistas y ya en el s. XX, la Guerra Civil española, todas las cuales causaron graves daños en su patrimonio monumental.

Sin embargo el s. XXI ha venido acompañado de un importante crecimiento demográfico y la tranformación de la localidad en un concurrido destino turístico.

Bien, pues nuestra primera visita fue al Museo de la Catedral, que tiene, entre otras esculturas y pinturas, una muestra de dos importantes periodos del arte de la región, el gótico y el renacimiento.

El Museo de la Catedral fue creado en 1.924 por el obispo monseñor Luis Amigó Ferrer, dentro de las obras de restauración del interior de la catedral.

Posteriormente a la Guerra Civil española, que produjo numerosos daños y perdidas del patrimonio de la catedral, sucesivos obispos dedicaron sus esfuerzos a la restauración de la misma, que estaba ya reparada en 1.970.
                                                     

El museo está instalado en la galería del claustro de la Catedral y está dividido en tramos y salas.

Como su contenido es bastante grande nos limitamos a las salas donde están expuestos retablos, como la Sala Macip, donde se exhibe el desmontado retablo mayor gótico de la catedral, del s. XVI, con magnificas pinturas de la Vida de Jesús y de la Virgen, asi como de otros santos




domingo, 8 de febrero de 2015

Santuario de la Vallivana y Morella

                                                                                         

Salimos temprano para nuestra excursión, que hoy era bien densa.

En efecto, íbamos a visitar uno de los lugares mas interesantes de la provincia de Castellón, Morella, tanto por su importancia histórica en la formación e España, como por su rico patrimonio monumental.

Atravesamos, pues, desde Peñiscola, la región del Maestrazgo, nombre que proviene de las Ordenes Militares que dominaron este territorio por siglos, durante la reconquista, y que estaban presidias por un Maestre, hasta llegar a la comarca de Los Puertos de Morella, donde está situada esta ciudad. El paisaje es montañoso, con algunos bosques de robles, pinos y carrascos.

La primera parada fue 22 km antes de llegar a Morella, para visitar el Santuario de Vallivana; tomando una pequeña desviación en la carretera que lleva a Morella, se ven unas cuantas casas y lo que queda del Convento que allí hubo, del cual solo queda en pie la iglesia, dedicada a la patrona de Morella, Nuestra Señora de Vallivana.
                                                                         

Según la tradición la imagen de la Virgen fue encontrada por un pastor, que atraído por los ladridos de su perro, hacia unos arbustos, se hallo ante la imagen de la Virgen rodeada de luz, que había sido ocultada allí, cuando la invasión musulmana del s. VIII, traída anteriormente a España por el Apóstol Santiago el Mayor, cuando vino a evangelizar la Península Íberica.

Sin embargo no existe documentación sobre la primitiva capilla construida a finales del s. XIV, sino que esta se empieza en el s. XV.

Huéspedes ilustres de Vallivana fueron san Vicente Ferrer, patrón principal de Valencia y apreciado predicador dominico, que allí se alojo en 1.410, y Benedicto XIII, el Papa Luna, que en 1.414 pernocto en Vallivana , cuando venia a tratar con Fernando I, de Aragón sobre el Cisma de Occidente.

El Papa quiso agradecer la hospitalidad que le dispensaron en el lugar, concediendo a la ermita numerosas gracias; ante el aumento de devotos que se produjo seguidamente, se decidió construir una nueva iglesia con mas capacidad para peregrinos.

Un nuevo templo fue erigido entre 1.428 y 1.436, mientras seguía creciendo la devoción hacia la Madre de Dios de Vallivana y el número de devotos, hasta que en 1.672 le fue atribuido el cese de una terrible epidemia de peste, origen de las Fiestas Sexenales, de las cuales hablare mas tarde, que incremento aún mas la afluencia de peregrinos.

Por este motivo se decidió hacer una nueva iglesia, que tras diversas dificultades, debidas a la Guerra de Sucesión española (1.710-1.714) se levanto entre 1.714 y 1.738.
                                                                     

La elegante fachada barroca de piedra, enmarca la entrada del templo: en la derecha, adosada a ella, se encuentra una torre campanario cuadrada.

 El interior es de una sola nave, con capillas laterales y camarín, que aloja la pequeña imagen de la Virgen de Vallivana.
                                                                               

En cuanto a la imagen de la Virgen de Vallivana, no puede ser mas antigua que de finales del s. XIV o principios del XV.  Es una pequeña escultura de unos 29 cm de altura, realizada en barro cocido y policromado, que lleva al Niño Jesús en su brazo izquierdo. Desde el s. XVIII, como sucede con muchas imagenes de la Virgen, tanto ella como el Niño Jesús van ataviados con ricos vestidos, de los que poseen unos cuantos, para cada ocasión litúrgica.
                                                                           

Una Rogativa o Romería se celebra todos los años el primer sábado del mes de mayo, excepto cuando hay Sexenio, a la que acuden centenares de romeros, que recorren a pie los 22 km que separan el Santuario de la Vallivana de Morella.

Después de esta detallada visita continuamos hasta Morella.

Digamos dos palabras sobre esta interesante ciudad.

Morella situada en el norte de la provincia de Castellón, limítrofe con la de Teruel, es la capital de la comarca de Las Puertas de Morella, y tiene actualmente cerca de 2.800 habitantes.

Su clima, en contraste con el de la costa levantina, es continental, con inviernos muy fríos, con frecuente presencia del viento del NO, el mistral, que enfría aún mas el ambiente y veranos frescos.

Encaramada en la ladera de una montaña a 1.000 m de altitud, la vista de la ciudad amurallada de Morella, es espectacular.
                                                                     

Numerosos e interesantes restos arqueológicos en su comarca, atestiguan la residencia del hombre desde la Edad del Cobre, entre 2.500 y 200 a.C., como muestran las pinturas rupestres de Morella la Vella y las sepulturas e hipogeos de Les Solanes, que no visitamos en esta ocasión.

Por ella pasaron celtas, ilecarvones, griegos, cartagineses y finalmente romanos.

Morella fue fuertemente romanizada, pasando a formar parte de la provincia romana Tarraconense. Fue llamada por los romanos Castra Aelia, y así permaneció hasta la caída del Imperio Romano, tras las invasiones de los bárbaros.

Los vándalos la tomaron a sangre y fuego en 408, para abandonarla tres años mas tarde.

Les sucedieron los visigodos, que durante los trescientos años de su reino, erigieron la primitiva iglesia, hoy día muy modificada, de San Nicolás de Morella, sede actual del Museo del Sexenio.

Después de la invasión musulmana de 714, estuvo ocupada hasta la reconquista cristiana. Un primer intento de recuperación fue protagonizado por Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que venció, en la batalla de 1.084, a una coalición de moros y cristianos al pie de Morella.

La reconquista definitiva corrió a cargo del noble aragonés Blasco de Alagón, en 1.232, que fue señor de Morella, la cual, a su muerte, paso al rey Jaime I, el Conquistador.

En 1.672 sufrió una terrible epidemia de peste, origen de las Fiestas Sexenales, que conmemoran la salvadora intersección de la Madre de Dios de Vallivana para su final, por lo cual se decidió rezar una novena de acción de gracias a la Virgen, cada seis años, que hoy día continúa celebrandose.

Durante la Guerra de Sucesión española, tomo partido por el ya rey Felipe V de Borbón, siendo premiada, cuando el conflicto concluyo, con la gobernación militar y política de la región.

En 1.808 se unió al patriótico levantamiento contra Napoleón, que ocupo la ciudad, con el consiguiente reguero de saqueos, violaciones, asesinatos, destrucción del patrimonio, etc,, hasta que el general Elio, (Pamplona 1.767-1.822) logro expulsar a los invasores en 1.813.

Siguió el convulso s. XIX, ocupado con las las Guerras Carlistas entre liberales y absolutistas, cuando Morella fue una capital carlista. Tras la tercera Guerra Carlista, Morella se dedico durante años a restañar los daños experimentados en la contienda.

Hoy día es una próspera ciudad con sectores pujantes como la industria textil, la agricultura (trufa negra), la ganadería porcina y avícola, el turismo, debido a su importante patrimonio cultural, y el desarrollo de los parques eólicos. generadores de energía eléctrica, debido a los favorables condiciones de circulación de los vientos, tanto en el termino municipal, como en la comarca.

Tras un paseo que comprendio las vistas a las murallas medievales, que tiene un perimetro de 2.200 m, circunvalado con un paseo de ronda; construidas entre los s.s. XIV y XV y reformadas entre los s.s. XVI y XVII, con  altura entre 10 y 12 m., numerosas puertas y torres.

Nos paramos en un mirador desde que se ve muy bien la zona del castillo y murallas, con esa curiosa configuracion en espiral que recuerda a una tarta,
                                                                     






domingo, 1 de febrero de 2015

Peñíscola

                                                                                             

Una de las mas interesantes visitas de nuestra estancia en esta zona de Levante fue Peñíscola, donde teníamos nuestra base, aunque el hotel estaba situado en el límite con el vecino Benicarló, al que se podía llegar con una caminata o cogiendo el autobús.
                                                             
Dedicamos dos mañanas a conocer esta ciudad una por nuestra cuenta y otra con guía, que resumiré en un solo capítulo.

Peñíscola pertenece a la provincia de Castellón y a la comarca del Bajo Maestrazgo, y cuenta actualmente con algo mas de 8.000 habitantes, que se pueden multiplicar por varias cifras en verano.

Su nombre proviene del que le dieron los griegos: Quersonesos=península, que traducido al latín, paene insula=casi isla, origino su actual topónimo.
                                                                     

En invierno parece una ciudad fantasma, por la enorme cantidad de bloques de pisos, mas altos cuanto mas recientes, que están cerrados a cal y canto, como también los variados negocios que dan a la calle, bares, restaurantes, alimentación, peluquería, etc. están, asi mismo, cerrados. Suponiendo que sus dueños pueden disfrutar de ellos entre dos o tres meses al año, ya los ocupen ellos mismos, o sean para alquilar, les sale cara la segunda residencia, desde cualquier punto de vista que se mire. Pero, así se ha desarrollado el país... a base de ladrillo.

Peñíscola, como otras muchas ciudades de Castellón y de la Costa de Levante, presenta un enorme contraste entre su casco antiguo y su gran patrimonio cultural y el urbanismo, podríamos llamar salvaje, que ha provocado el desarrollo turístico.

La ciudad histórica se halla situada en un tómbolo, pequeña península rocosa unida a tierra por un istmo de arena, que hacia fácil su defensa, desaparecido hoy día debido a la construccion del puerto y a la edificación sobre él, que divide la ciudad en dos partes distintas.
                                                                                   

Se sabe de asentamientos íberos en la zona desde la antigüedad y su privilegiada situación hizo que griegos y fenicios establecieran en ella factorías comerciales.

Mas tarde pasaron por allí cartagineses, romanos, visigodos, bizantinos y musulmanes, hasta que fue reconquistada para la cristiandad por el rey de Aragón Jaime I, el Conquistador en 1.233.

En 1.251 el rey le otorgo carta puebla, que propicio la afluencia de pobladores cristianos venidos del norte, que aumentaron su demografía y su prosperidad.

En 1.294 el rey Jaime II de Aragón, que había crecido y se había educado junto a los monjes de la Orden del Temple, pilares de la reconquista del reino de Aragón y sentía gran aprecio por ellos, permuta la ciudad de Tortosa, en poder de los templarios, por Peñíscola.

Entre 1.294 y 1.307 los caballeros templarios aprovechan los restos de la alcazaba árabe, construida sobre la peña, para ampliarla y elevar el castillo que vemos actualmente.

Nada sabían los templarios de lo poco que faltaba para su desaparición, ya que, tras muchas intrigas y falsedades, el rey de Francia Felipe IV logra la disolución de la Orden del Temple, decretada por bula del Papa Clemente IV, en 1.311.

La propiedad de Peñíscola vuelve a la corona, que se la entrega a la Orden de Montesa, creada por el rey para recibir las posesiones de los templarios.

Otro acontecimiento histórico de gran importancia en este lugar, es haber sido residencia del Papa de Avignon Benedicto XIII, Pedro Martinez de Luna, conocido como Papa Luna, de noble familia aragonesa. que se autoexilio e instalo en Peñíscola desde 1.411 hasta su muerte en 1.423, teniendo allí la Sede Pontificia, ya que sostuvo hasta su muerte ser el Papa legitimo, por haber sido elegido cuando ya era cardenal, requisito tenido por obligatorio según el derecho canónico, del cual el Papa Luna era doctor.
                                                                               

Todo esto sucedió a caballo entre los s.s. XIV y XV, cuando se produjo el llamado Cisma de Occidente (1.378-1.429), en el que la cristiandad tuvo tres papas simultáneos.

Por último el Concilio de Parma destituyo a los tres, declarándolos antipapa, y se nombro a un cuarto. que volvió a Roma de nuevo.

A la muerte de Benedicto, se reunieron en Peñiscola algunos cardenales, que eligieron como sucesor a Clemente VIII, que fue Papa de 1.423 a 1.429, año en que concluyo el Cisma de Occidente por renuncia de este Pontífice.

Tras el periodo como Sede Pontificia, la propiedad de Peñíscola pasa de nuevo al rey, constituyéndose como ciudad de realengo.

Durante el reinado de Felipe II, en 1.578 se construyen las murallas renacentistas proyectadas por el arquitecto militar del rey, Giovanni Antonelli, siendo unas de las mas importantes fortificaciones del Mediterraneo.

A la muerte de Carlos II, se produce la Guerra de Sucesión entre el ya rey de España Felipe V de Borbón y el archiduque Carlos de Habsburgo; Peñíscola abraza el partido borbónico, por lo cual,  a la finalización de la guerra, es premiada con los títulos de Muy Noble, Leal y Fidelísima Ciudad, y obtiene también ventajas fiscales y administrativas.

Peñíscola y su  castillo permanecieron incólumes hasta la Guerra de la Independencia, contra el invasor Napoleón, cuyas tropas se habían hecho con el castillo.

 Los franceses habían expulsado a la población, que se refugio en la Sierra de Irta. La ciudadela fue reconquistada, en 1.814, por el general Elío, que la sometió a un implacable sitio, durante el cual fue destruida la cuarta parte del castillo, así como las viviendas cercanas a la fortaleza.

Después de las guerras carlistas del s. XIX, en las que Peñíscola defendio la causa liberal, el castillo perdió gran parte de su importancia militar.

Durante el s. XIX y principios del XX, las actividades económicas de Peñiscola fueron las tradicionales agricultura y pesca. Destacaba la elaboración de vino, que era muy apreciado y exportado a través del puerto de Benicarló. Con la epidemia de filoxera desaparecieron todas la vides, y se paso al cultivo del algarrobo, el olivo y el almendro.

Hacia mediados del s. XX, una incipiente actividad, el turismo, se vio favorecida por la elección de este extraordinario entorno y paisaje para el rodaje de dos películas, Calabuch (1.956) del director Luis García Berlanga, y la superproduccion estadounidense El Cid (1.962) dirigida por Anthony Mann, que dieron a conocer la ciudad mundialmente.

Actualmente el turismo es el principal motor económico de Peñíscola, que supone una transformación constante de la misma, con algunos inconvenientes de tipo ecológico y urbano, como ya hemos visto.

Para nuestra visita entramos por el Portal de San Pere o del Papa Luna, que lo mando construir en 1.414, gran arco rebajado de sillería, que luce, en la dovela central, el blasón de piedra de Pedro
Martinez de Luna,  y que era el acceso a la fortaleza desde el mar, función que desempeño hasta el s. XVIII .
                                                                             
                                                                                                                                                 
Subimos, pues, por esta cuesta, bordeando la muralla medieval, hasta llegar a El bufador, gran brecha natural entre las rocas, frente al Fortín del Bonete, por la que ruge el mar, que por ella proyecta agua en los días de temporal.


Un poco mas arriba y siguiendo la muralla norte llegamos al Baluarte del Príncipe, una pequeña fortificación en la propia muralla, con un algunos cañones restaurados,
                                                                             

que fue cuartel de artillería en el s. XVIII. Actualmente el recinto se ha habilitado como Museo del Mar.


Desde allí hay una estupenda vista.
                                                                                   
                                                         
Seguimos subiendo por las empinadas calles del casco histórico, entre las cuales destaca una casa vertical, toda ella tapizada de conchas, llamada, por eso, Casa de las Conchas
                                                                         

La casa fue levantada por una familia de padres y tres hijos, cuya madre, haciendo de guía turístico, cuando esta actividad comenzo en Peñíscola, hacia los años 50 del siglo pasado, por la que cobraba la voluntad, se hizo con suficiente dinero para comprar el solar, sobre el que edificaron la pintoresca casa.
                                                                           

 La afición y la paciencia de la madre, hizo que la revistieran completamente de conchas; dotaron a la casa, también, de unas lindas ventanas arabescas.

En 1.961 la Casa de las Conchas estaba acabada, y desde entonces es contemplada con admiración por los visitantes.

Ya habíamos llegado al Castillo, que visitamos ampliamente.
                                                                     
                                                                                      
El castillo está emplazado en la zona mas elevada del peñón que domina la ciudad, con su altura de 64 m sobre el nivel del mar.

Destaca en todo el conjunto la sobriedad y solidez de su construcción, en el que se distinguen las estancias templarias, de las de la residencia de Benedicto XIII, en las que estuvo una de las mejores bibliotecas del mundo, en su época; desde la ventana de esa atalaya, orientada hacia el Este, donde está Italia, el Papa Luna contemplaba el mar, soñando con Roma.
                                                                      

Seguramente el mayor interés arquitectónico está en la bóveda del Cuerpo de Guardia
                                                                               
                                                                                          
 y en la Basílica de los Templarios, que fue utilizada como Basílica Pontificia por Benedicto XIII y su sucesor Clemente VIII, y en la cual reposaron los restos mortales del Papa Luna durante un tiempo.
                                                                           
                                                                                      
En el muro de la izquierda del templo me llamo la atención una placa doble que commemora los 600 años de la fundación de la Universidad escocesa de St. Andrews, la primera de Escocia, por una bula del papa Benedicto XIII, en 1.413.
                                                                             

Paseamos por el interior del castillo, atravesando el patio de armas,
                                                                   

y subiendo hasta lo mas alto, desde se contempla una bella vista.
                                                                       

Las murallas de Peñiscola , construidas en diferentes épocas rodean completamente el casco antiguo de la ciudad, sobresalen entre ellas las renacentistas ordenas construir por Felipe II, el rey constructor, como nuevas defensas con artilleria, (1.576-1.578), que fueron ejecutadas por el arquitecto Juan Bautista Antonelli (Gatteo, 1.527-1.588), con el objetivo de protegerla de los ataques de los piratas berberiscos, que asolaban el Mediterraneo, pero que no alteraron sustancialmente el castillo.
                                                                                  

Existen tres entradas a la ciudad entre las que destaca la renacentista Puerta de Sant Pere, que hemos visto mas arriba.

A la salida del castillo, y al pie de las murallas se encuentra la impresionante estatua del Papa Luna, colocada como homenaje a la figura historica, mas importante de la ciudad, Benedicto XIII, en ese emplazamiento, en 2.007.
                                                                                     

La estatua, de 2 m de altura y 700 k, fue realizada en bronce por el conocido cantante, que formo un duo con su mujer "Sergio y Estibaliz". Sergio, ademas de su carrera musical, se volco plenamente en su faceta como escultor, en la que tras veinticinco años esculpiendo en bronce, se consolido como uno de los mejores escultores figurativos, principalmente de personajes históricos.

El Papa Luna es unos de los puntos fotograficos, casi ineludible, para los muchos turistas que transitan por alli.

Muy cerca de la estatua de Benedicto XIII, adosada al castillo se encuentra la Ermita de la Virgen de la Ermitana; aunque su origen es medieval, la iglesia que podemos contemplar hoy en dia, fue mandada a construir por Sancho de Echevarria, gobernador militar de Peñiscola, en premio a la fildelidad borbonica de la población durante la Guerra de Sucesión entre el ya rey de España Felipe V de Borbón y el pretendiente archiduque Carlos de Habsburgo.

El templo, construido entre 1.708 y 1.714 tiene claras caracteristicas defensivas
                                                             

Seguimos bajando hasta el casco antiguo, con escalinatas irregulares, flores de vivos colores en las macetas de las ventanas o esquinas, empedrado firme, una calle dedicada al sol, la calle Mayor. otra dedicada al olvido.
                                                                                   

En medio del casco antiguo nos encontramos con la Iglesia Parroquial de Santa Maria de Peñiscola, con elementos arquitectónicos románicos y tracería gótica del s. XV en parte de ella, y torre campanario de silleria, de mas de 17 m
                                                                           
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 Habiamos llegado a la parte baja de la ciudad, por el lado opuesto al que habiamos entrado. Nos detuvimos un buen rato en el Parque de Artillería, con vistas al mar Mediterraneo.
                                                                 

Precioso lugar, con interesante historia que nos gusto mucho. mas en esos momentos de invierno, en que las playas, los paseos e incluso la ciudad tiene pocos visitantes y menos veraneantes y se ven sin trabas.