lunes, 29 de junio de 2015

Una semana en Jordania. De Oviedo a Aman

                                                                             

Al comienzo del verano del año pasado mi marido y yo hicimos un interesante, y me quedo corta en el calificativo, viaje a Jordania.

Este país, casi desconocido para mi por entonces, está lleno de reliquias de las primeras grandes civilizaciones que han sido en el mundo, maravillas, arqueológicas e históricas de los diferentes pueblos que a lo largo de su larga historia conquistaron y poblaron este territorio.

Digamos, en primer lugar, unas palabras sobre su historia.

Hay vestigios prehistóricos importantes de mas 10.000 a.C., con dólmenes y restos arqueológicos de algunas de las primeras aldeas del planeta.

El territorio que llego a ser la actual Jordania, forma parte de lo que se denomina el Creciente Fértil,
cuya historia comenzo hace mas de 2.000 años, cuando pueblos semíticos se asentaron alrededor del río Jordán en lo que se llamo Canaán, tierra disputada entre cananeos y judíos durante siglos, como nos describe, de forma mítica y religiosa la Biblia ; otros, digamos visitantes y a veces residentes en la zona, fueron los egipcios, hititas, asirios, babilonios, griegos, nabateos, persas. judíos, romanos, cruzados y turcos, y seguro que me dejo alguno, que también comerciaron, fundaron ciudades y libraron batallas en esta región, y dejaron ricas influencias culturales.
                                                                              

Gracias a su ubicación estratégica en Oriente Próximo, los territorios de Palestina y Jordania han sido nexo de unión entre Asia, África y Europa, lo que les ha proporcionado un importante papel, en las comunicaciones y el comercio, entre Este y Oeste, Norte y Sur.

El actual estado Reino Hachemita de Jordania fue creado después de la 1ª Guerra Mundial, en 1.918, tras la desmembración del Imperio Otomano. a la cual había contribuido de forma decisiva la Gran Bretaña, que, para poder vencer a los turcos, promovió la Rebelión Árabe.

Durante la expansión del Imperio Otomano, los turcos se habían, desde 1.518, apoderado de gran parte de los territorios del Imperio Safavida, una dinastía persa que conquisto extensos territorios e impuso el islamismo chiita en ellos, de manera que eran los dueños de gran parte de lo que hoy conocemos como Oriente Medio.

Durante la 1ª Guerra Mundial, Gran Bretaña se aprovecho del incipiente nacionalismo árabe, provocando la Revolución Árabe contra los turcos, prometiendo la formación de un gran estado árabe que abarcaría Arabia, Siria, Líbano, Palestina, Jordania e Irak.

De esta manera, las tropas árabes comandadas por el jerife de La Meca, que tenia, desde tiempo inmemorial, el titulo de protector de los santos lugares, para los musulmanes, de La Meca, y antepasado de la actual dinastía hachemita de Jordania, apoyadas por oficiales británicos, entre los cuales el famoso Lawrence de Arabia, sobre el cual se hizo incluso una película, lograron derrotar a los turcos y a sus aliados alemanes, que habían invadido estos territorios.

Sin embargo, al final de la Guerra Mundial, los británicos no cumplieron sus compromisos, y se repartieron el Oriente Medio con Francia, permitiendo la fundación del estado de Israel, y constituyendo un Protectorado en toda la zona, estableciendo las fronteras artificiales, que duran hasta el día de hoy.

El protectorado británico acabo el 22 de mayo de 1.946, y tres días mas tarde Jordania se convirtió en un país independiente, dirigido por el primer rey de la dinastía hachemita, Abdula I.

La independencia fue acompañada, al cabo de dos años, en 1.948 de la Guerra jordano-israelí, a la creación del estado de Israel, en la que venció este ultimo país,

Los conflictos con Israel han sido frecuentes, desde entones, en los que desde el punto de vista militar, Israel siempre ha vencido a los paises musulmanes vecinos, aunque no tanto, desde el punto de vista de la opinión pública y de las resoluciones de la ONU.

Un momento dramático,en el nuevo estado, aconteció en 1.967, después de la Guerra de los Seis Días, en la que Jordania intervino como parte del recién formado y efímero estado Sirio-jordano, cuando la afluencia de refugiados palestinos, que huían de Israel, creció a mas de un millón de personas, con los temibles fedayin, milicias palestinas armadas, haciéndose cada vez mas fuertes, poniendo en peligro la soberanía y seguridad de Jordania, conflicto que fue resuelto por el rey Hussein, expulsando y liquidando a gran cantidad de fedayines, y de palestinos.

Los conflictos armados continuaron hasta la firma del tratado de paz jordano-israelí de 1.994, y desde entonces el país vive en paz.

Desde el año 1.999 reina en Jordania el rey Abdula II, primogénito de Hussein. 

La dinastía hachemita procede del jerife de La Meca Hussein ibn Ali, cuyos hijos se convirtieron en reyes de Irak, Feisal, y de Jordania Abdula I, en 1.921, con el apoyo de Gran Bretaña.

Cuatro son los reyes que desde entonces ha tenido Jordania, Abdula I (1.882-1.951, rey de 1.921 a 1.951), asesinado a las puertas de la Mezquita Al-Aqsa de Jerusalén, al que sucedió su hermano Talal I (1.909-1.972, rey de 1.951 a 1.952) que abdico después de tan solo dos años de ejercicio, obligado por los británicos, supuestamente por enfermedad,

Le sucedió su hijo Hussein I (1.935.1.999, rey de 1.952 a 1.999), que tuvo que hacerse cargo de la corona a los 16 años, por lo que fue nombrado un Consejo de Administración Fiduciaria, que funciono  hasta su mayoría de edad, dos años mas tarde; considerado como un  excelente militar y político, que hizo mucho por su país, resolviendo muchos momentos conflictivos.

El actual rey, cuarto de la dinastía  Abdala II (1.962, rey desde 1.999), es hijo primogénito del segundo matrimonio de Hussein con la británica Antoinette Avril Gardiner; Abdala ha vivido parte de su vida en Inglatera y E,E.U.U.; aunque al principio de su reinado hubo algunas dudas en la opinión publica sobre su idoneidad para ocupar el trono, debido al origen de su madre, en estos momentos los jordanos están encantados con su rey, pues es un hombre inteligente, que, dentro de las costumbres tradicionales, está tratando de desarrollar el país, y se muestra conciliador con los vecinos. 
                                                           

Abdalla II está casado con la palestina Rania al-Yassin, con la que tiene cuatro hijos, de los cuales el primogénito y heredero, Hussein, tiene 21 años, en estos momentos.

Pues bien, en este fascinante y antiquísimo territorio íbamos a pasar una semana, que empezó con un viaje en autobús desde Oviedo a Madrid. Allí tras una espera no demasiado larga, volamos hasta Amán, la capital de Jordania, viaje de cinco horas.

Llegamos de noche cerrada a nuestro destino; un pequeño incidente debido a que el conductor del autobús, desde el aeropuerto hasta el hotel, se olvido de sacar todas las maletas de nuestro grupo, dejando dentro, unas cuantas, las nuestras y las otros viajeros, retraso aun mas nuestro descanso. Pero, ya se sabe, el turista tiene que estar dispuesto a esas pequeñas, o quizás grandes incidencias, sin enfadarse demasiado, para poder disfrutar a tope del viaje.

Mañana nos esperaban los tesoros de Jordania, y eso nos hizo dormir a pierna suelta, el tiempo que nos dejaron. 

lunes, 22 de junio de 2015

Teatro Real de Madrid: Los cuentos de Hoffmann



La pasada primavera, en el mes de mayo, y casi solamente un mes después de ver Lohengrin, tuve otra función en el Teatro Real: "Los cuentos de Hoffmann", bien diferente de la anterior.

Los cuentos de Hoffmann es una ópera en tres actos con Prologo y Epilogo del compositor alemán, nacionalizado francés, Jacques Offenbach, con libreto del poeta, dramaturgo y libretista francés Jules Barbier, basada en la obra teatral del propio Barbier y de Michel Carré, otro escritor y libretista francés, con el cual colaboro en numerosos libretos, Los cuentos fantásticos de Hoffmann, sobre algunos relatos de Hoffmann, que se había estrenado en el Teatro Odeón de París en 1.856. y que Offenbach había visto.
                                                                         

Jacques Offenbach, (1.819-1.880) nació en Colonia (Alemania) de familia judía, con el nombre de Jacob Eberst. Poco después de su nacimiento su padre, encuadernador, músico y cantante de la sinagoga, cambio su apellido por el de su ciudad natal, Offenbach, cerca de Frankfurt.

Desde niño destaco como interprete de violonchelo, de manera que su padre decidió llevarlo, junto con su hermano Julius, también dotado para la música, al Conservatorio de París en 1.833, donde estudio violonchelo y violín, ciudad que ya no abandono, mas que en contadas ocasiones, durante el resto de su vida, consiguiendo, en un primer momento trabajo como viloncelista en la Ópera Cómica, lo cual le hizo abandonar el Conservatorio, y otras orquestas.

En 1.849, tras regresar a París, que había abandonado durante la Revolución de la Comuna, el año anterior, fue nombrado director de la orquesta del Teatro Francés.

Compuso numerosas óperas, calificadas con frecuencia como operetas. Fue, en efecto, el principal representante del nacimiento y consagración de la opereta en sus diversas variantes.

La ópera fantástica, "Los cuentos de Hoffmann" es considerada su única obra escénica seria.

 La composición de esta ópera, con la cual quería traspasar los límites de la opereta, le llevo los últimos años de su vida, de manera que no pudo verla acabada y representada, ya que murió tres meses antes de su estreno en la Ópera Cómica.

Los Cuentos de Hoffmann se convirtieron en una obra maestra de la ópera lírica y fantástica, que desde su primera representación ha gozado de gran éxito.
                                                               
                                                                   
 El libreto está basado, como he dicho mas arriba, en la obra del poeta romántico alemán E.T. Hoffman.

Hoffmann, gran músico también, además de escritor, es sin embargo conocido sobre todo por su producción literaria, con la creación de cuentos fantásticos, que inspiraron la obra de Jules Barbier y Marcel Carré, y mas tarde la ópera de Offenbach.

El denso argumento, se divide en un Prologo, que sirve de presentación del propio Hoffmann, tres cuentos sobre supuestas experiencias amorosas de Hoffmann, con tres protagonistas femeninas, y un Epilogo.

El Prólogo sirve de presentación de Hoffmann, que en compañía de sus amigos y de las fuerzas del mal debe decidir entre la poesía, la música y el amor, presentando su actual amor, Stella, un compendio de los tres antiguos amores, acompañado en todo momento por el personaje doble de La Musa que a veces se transforma en su amiga Nicklehaus.

Un grupo de estudiantes quiere conocer sus historias amorosas y entonces Hoffmann les relata tres de ellas, en cada uno de los siguientes actos.

La primera es la historia de Olimpia, de la cual Hoffmann se enamora, sin darse cuenta de que es una muñeca autómata, creada por los farsantes Coppelius y Spallanzani, que "vive" cuando le dan cuerda.
                                                                   

Nicklehaus le advierte del engaño, pero él se niega a aceptar la verdad, después de divertidas escenas, mientras el objeto de su "amor" desfallece cuando se acaba la cuerda;
                                                                                   

 las gafas con que han provisto a Hoffmann para que no vea la realidad, se rompen cuando cae al suelo, tras un  frenético baile con la muñeca, Hoffmann se da cuenta, entonces, del engaño, y sale huyendo mientras los estudiantes se burlan de él.

En el segundo Acto, se nos presenta otro de los amores de Hoffmann, la delicada Antonia.
                                                                     

Hija de una famosa cantante, que, en la creencia de su marido y padre de Antonia, ha muerto debido a la práctica de su arte, vive un romántico y apasionado amor con Hoffmann, al cual se opone su padre.

Antonia desea ser cantante como lo fue su madre, pero encuentra la oposición, no solo de su padre sino de Hoffmann, enterado de su "destino", si así se pueden llamar los interesados augurios del doctor Miracle, charlatán y adivino que su padre ha consultado.
                                                                   

Sin embargo Antonia, después de muchas dudas, y de invocar a su madre, que le contesta desde el mas allá, decide seguir su vocación y convetirse en cantante.

En el siguiente acto la protagonista es la cortesana Giulietta, encargada por el malvado Dapertutto, a cambio del regalo de unos valiosos diamantes, de seducir a Hoffmann y robarle su sombra.

Después de diversas maniobras de Giulietta, Hofmann que se ve cada vez mas atraído por ella, le pide la llave de su dormitorio a un antiguo pretendiente, al que ella robo su sombra en otro tiempo, que está celoso de la cortesana, y al negarse a darle la llave, Hoffmann lo mata y y ciego de amor promete a Giulietta regalarle su sombra y su imagen.

Para acabar, en el Epilogo Hoffman sigue en el café en el que relato sus cuentos fantásticos, esperando la llegada de su actual amor Stella, a la cual, en un estado de ofuscación, confunde con Olimpia, Antonia y Giulietta, hasta caer en la inconsciencia.

Complicado argumento de amores y fantasmas, tal como se espera de Hoffmann, muy bien acompañado de la música de Offenbach.

La representación de esta ópera ha sido, algo así, como la despedida o broche final de la labor del desaparecido director del Teatro Real Gerard Mortier, que lo tuvo por uno de sus proyectos principales.

Lamento su fallecimiento, hacia mas o menos un mes, pero no así el final de sus trabajos en el Teatro Real, aun reconociendo que ha programado óperas que pocos se hubieran atrevido a poner en escena, alguna de las cuales, como por ejemplo el "San Francisco de Asis" de Olivier Messiaen, me gusto mucho haber visto.

En esta ocasión, el carácter romántico y fantasmal de los cuentos, ha sido sustituido por un intento, muy frecuente hoy día, de llevarle la contraria al libretista, al compositor y a la época en que fue escrita y representada esta ópera, para convertirla en un espectáculo absurdo de un fallido surrealismo.

El director de escena suizo Christoph Marthaler y la escenógrafa y figurinista alemana Anna Viebrok han trasladado la acción desde el  café original, a las dependencias del Circulo de Bellas Artes de Madrid, y los clientes habituales de un bar, se han sustituido por estudiantes de arte, que pintan modelos, subidas en una alta tarima, en "pelotas" o mas correctamente, desde el punto de vista del lenguaje, completamente desnudas.

                                                                 
Como debe ser muy cansado estar inmóvil en una postura, o por el motivo que le ha parecido oportuno al escenógrafo, cada diez minutos la modelo desciende parsimoniosamente de la tarima y es sustituida por otra. Una autentica mamarachada, vamos!

El constante trasiego de extras sin ningún papel, hace que se pierda el hilo de la trama e incluso de la música.

Nos toco el segundo reparto, de manera que el director de orquesta fue Till Drömann, que manejo con soltura los magníficos momentos musicales que ofrece esta bella ópera. Hubo algún desajuste, sobre todo con el coro, que cantaba fuera de la escena, pero en conjunto sonó bien.

El duro papel de Hoffmann, ya que permanece en escena practicamente durante toda la representación, corrió a cargo del tenor francés Jean-Noël Briend, que combina su excelente condición musical, con sus dotes interpretativas.

Entre las protagonistas femeninas destacaron la soprano macedonia Ana Durlovski en el papel de Olimpia, que interpreto maravillosamente, y Measha Brueggergrosman, en los papeles de Antonia y Giulietta, a la cual habíamos tenido la ocasión de oír en Ascensión y caída de la ciudad de Mahaggony, hace varios años, en ese mismo Teatro Real, cuya potente voz se adapta mas al papel de la sensual Giulietta que a la dulce Antonia.

El resto del elenco muy bien y sobre todo el coro, como ya nos tiene acostumbrados.

A pesar del disparate escénico y los desafortunados intentos de distraernos con movimientos ajenos a la ópera, disfrute de la vibrante y pegadiza música de Offenbach y de su obra.

lunes, 15 de junio de 2015

Ternera stroganoff

                                                                                   

Gran plato de la cocina internacional, de origen ruso.

Puede parecer un tonto caro pues se necesita carne de gran calidad, pero se consume menos carne por persona que si se tratara de filetes o similar.


Ingredientes

                                                                           

500 de carne (solomillo, entrecot, babilla)
100 g cebolla picada
3 cucharadas soperas de harina
75 g de champiñones fileteados
1 cucharada sopera de puré de tomate
275 ml de caldo de carne
150 ml de nata
1 cucharada sopera de jerez seco
Pimienta negra molida

Elaboración


Cortar la carne en tiras como de medio centímetro.

Pasar estas tiras por harina y freírlas en una sarten donde se habrá puesto la mitad de la mantequilla, rehogando rápidamente.
                                                                     

Reservar en un plato.
                                                                   
Añadir en la misma sartén otros 15 g de mantequilla y sofreír la cebolla.

Cuando empiece a dorarse, al cabo de unis 7 minutos, añadir los champiñones fileteados y seguir sofriendo unos 3 o 4 minutos mas.
                                                                               

Reservar en un plato.

Poner en la sartén el resto de la mantequilla, y cuando este derretida añadir 2 cucharadas de harina, dejándola dorar unos 3 minutos, sin dejar de remover.

Agregar el puré de tomate y el caldo, llevándolo a ebullición hasta que espese y dejándolo hervir 2 o 3 minutos.
                                                                         

Incorporar a esta salsa la carne, .
                                                                               

 la cebolla y los champiñones,
                                                                     

Añadir casi toda la nata y el jerez seco
                                                                         

Salpimentar al gusto, y añadir el resto de la nata por encima.

Servir con arroz blanco.
                                                                   

lunes, 8 de junio de 2015

Lagunas de Villafáfila y Villalpando

                                                                                   

En la primavera pasada mi marido y yo cumplimos un deseo que teníamos hace tiempo.

 Con frecuencia, cuando circulamos por la autovía Oviedo-Madrid, pasamos cerca del cartel que anuncia "Laguna de Villafáfila", sugestivo nombre con reminiscencias del pasado, puede que desde que los visigodos poblaron estos lugares, y por su propia naturaleza.

Tengo que lamentar que no escogimos bien la temporada, pues, ya en el pueblo de Villafáfila, donde nos paramos a preguntar, nos informaron que el mejor tiempo para ver estos lugares es el otoño, durante las migraciones de la gran cantidad de aves acuáticas, que paran en las lagunas, desde el norte de Europa, buscando lugares mas cálidos para invernar.

Bien, pues ya estábamos allí y decidimos visitarlas, a pesar de todo, en lo que estaba incluido el cierre estacional del Centro de Interpretación, desde donde. creo, se tiene la mejor vista de las lagunas.

Las Lagunas de Villafáfila, situadas en la provincia de Zamora, ocupan parte de las comarcas de Tierra de Campos y de Tierra del Pan; es uno de los mas importantes humedales del norte de España, y de Europa, para las aves acuáticas, esteparias y migratorias.

Esta formado por tres grandes lagunas, Salina Grande, Barrillos y Salinas, y algunos humedales mas pequeños, ocupando los suelos arcillosos alrededor de la cuenca del río Salado.

Entre las aves migratorias destaca la avutarda, que forma en las lagunas la mayor población de su especie en Europa.


 La avutarda es el ave voladora mas pesada del mundo; en las Lagunas de Villafáfila se concentra el mayor número de ejemplares, de los 19.000 que hay en España, con cerca de 2.300 en la época de cría. por lo que el área es un punto de referencia para la conservación de la especie.


Las lagunas se encuentran en un extenso paisaje cerealista, en el cual adquieren una especial belleza, acentuada a la salida y a la puesta del sol.

Forma parte del paisaje el importante patrimonio arquitectónico de tapial y adobe o, así llamada, "cultura del barro", creado a lo largo del tiempo, cuyas mejores exponentes son los palomares; estos refugios para palomas tienen variados representantes; durante una época estuvieron descuidados y ruinosos, pero ahora se han restaurado y reconstruido algunos, que hacen de complemento al esplendido paisaje.
                                                                                      

Otra curiosidad de la zona donde se avistan las Lagunas y Villafáfila al fondo, es el pueblo deshabitado de Otero de Sariegos.

Otero de Sariegos está situado en un pequeño cerro llamado Serigo o Seriego, que pudo darle nombre, aunque otra posibilidad sobre el topónimo sea una tranformación de saliego, nombre de los habitantes del pueblo, que extraían sal de las aguas salobres de las lagunas.

Desde esa pequeña colina se divisan, además de las lagunas, los campos de cereales, los palomares, algunos en ruinas y otros restaurados.

Hasta hace pocos años quedaban unos cuantos vecinos, que también lo abandonaron, y ahora solo hay actividad dos veces al año, en que se abre la iglesia de San Martín de Tours, que sigue resistiendo como un atalaya, para commemorar las festividades de San Marcos (25 de abril) y de San Martín (11 de noviembre).

La iglesia de origen medieval, como el propio pueblo, fue modificada en el s. XVI. La gran torre, con aspecto de no durar ya demasiado, es de ladrillo, así como la iglesia, mientras que la portada es de piedra.
                                                                           


Después de un último vistazo al entorno , en el que también había este precioso campo de amapolas
                                                                                 

seguimos viaje hasta el cercano Villalpando, otro de los pueblos con mucha historia entre sus calles y murallas.

Villalpando, capital de la comarca de Tierra de Campos, nombre que proviene, no de sus dilatadas llanuras, sino del antiguo nombre Campos Góticos (Campi Gothorum), así llamado desde los inicios de la Reconquista, tiene alrededor de 1.600 habitantes.
                                                                                

Dos ríos la atraviesan, el Valderaduey, afluente del Duero, y el Navajos, pequeño río afluente del Valderaduey.

El poblamiento de la zona alrededor de Villalpando es muy antiguo, siendo los primeros conocidos por su nombre los vacceos, tribu celtibera.

A juzgar por los restos arqueológicos de algunas villas tardoromanas, los romanos dominaron la región donde se encuentra Villapando; se sucedieron los visigodos, a la caída del Imperio Romano, y varios siglos después aconteció la invasión musulmana, quedando la zona practicamente deshabitada, al estar sometida a las incursiones cristianas de los reyes asturianos, en busca de pobladores para su territorio.

La existencia del lugar aparece por primera vez, en un documento de fines del s. X, en que se la denomina Alpando.

Pasa después a la Orden Templaria, que defendía los limites de los territorios conquistados por los cristianos a los moros.

En la siguiente centuria aumenta su importancia, hasta que en el s. XII, Fernando II de León amplia las primitivas murallas, como protección para su proyecto de repoblación y defensa en sus continuas disputas con Castilla, mientras. el rey recupera, para la corona, gran parte de los bienes que poseían los Templarios.

El s. XIII es de prosperidad para Villalpando, vinculada a la corona, ya que obtiene el derecho de celebrar mercado los martes y los sábados.

En el s. XIV, se restaura la muralla y en el XVI la villa, que pertenecía por donación de Enrique II al mercenario francés Arnao de Solier, pasa, como dote matrimonial de su hija, a poder de los Velasco, Condestables de Castilla. al casar con Juan Fernandez de Velasco, 

Los Velasco residieron varios siglos en Villalpando, donde construyeron el Castillo, arriunado, hoy día, hasta su caída en desgracia con el cambio de dinastía de Felipe de Borbón, al haber apoyado al pretendiente Habsburgo. Abandonaron, entonces, Villalpando y tanto el castillo como la propia villa comenzaron una decadencia de la que ha tardado en recuperarse hasta fechas recientes.

La Guerra de la Independencia contra el invasor Napoleón, fue desastrosa, como para toda España, para la comarca, que dejo aun mas postrada. El ejercito francés ocupo durante cuatro años Villalpando, fusilando a cuantos se oponían a su dominio. 

A pesar de su secular historia, y de los importantes monumentos que produjo, Villalpando tiene un aspecto desolado, pues ha perdido gran parte de lo que fue su rico patrimonio, tanto civil como eclesiástico, y bastante de lo que queda, ofrece un aspecto ruinoso.

La villa estuvo cercada de murallas, reforzadas por el castillo de los Condestables, y las torres de algunas iglesias, que montaban directamente sobre las murallas. 
                                                                                      

El patrimonio religioso llego a contar con doce parroquias, y varios conventos, que se habían quedado en ocho en el s. XIX, de las cuales solo subsisten, hoy día, dos.

De la muralla se conservan dos de las cuatro puertas que tuvo, las de Santiago y San Andrés, que tomaron su nombre, como las ya desaparecidas, de las parroquias cercanas a ellas.

En nuestro recorrido por el casco histórico pudimos ver la de San Andrés.

La imponente Puerta de San Andrés es un armonioso conjunto del s. XVI, que recuerda otras puertas de muralla, como la de la Bisagra de Toledo. En el centro de la puerta, flanqueada por dos enormes cubos almenados, luce el escudo de la villa rodeado por el cordón franciscano, aludiendo al convento franciscano que estaba situado delante de la puerta, del cual no queda nada.
                                                               
                                                                             
En realidad este fue el último monumento de Villalpando que vimos ya que está a las afueras de la villa.

El primero fue la Plaza Mayor, con las típicas columnas adinteladas; aunque con añadidos modernos, que rompen el conjunto, la plaza tiene fuerte sabor castellano.
                                                                               

El Ayuntamiento se halla en esta Plaza Mayor, integrado en la misma.

En nuestro paseo antes y después de comer, encontramos una de las iglesias, puede ser la mas interesante, aunque mal conservada, la iglesia románico-mudéjar de Santa María la Antigua, cuya construcción data del s. XII.

A pesar de su evidente interés, su estado actual es ruinoso, ya que falta la techumbre y los pilares interiores; solo se conserva la soberbia cabecera triabsidal, formada por arcos ciegos de ladrillo, con algunas estrechas saeteras.
                                                                             

También está todavía en pie la torre, que se apoyaba en la primitiva muralla, reforzándola, aunque es bastante posterior a la iglesia, de principios del s. XVIII

Tuvo culto como iglesia, hasta 1.933, en que se derrumbo una parte, al ceder uno de sus pilares. Desde entonces fue abandonada y su continua degradación ha llevado a la ruina actual.

No es este, ni mucho menos, el único importante monumento de Villalpando, en estado ruinoso, a pesar de su belleza e historia; mucho mas destruido está el que fue castillo-palacio de los Condestables de Castilla, del cual solo quedan en pie unos muros y una torre, utilizada actualmente como depósito de agua.
                                                         
                         
                                                                             

Después de la caída en desgracia de los Condestables de Castilla, abandonaron el castillo, que fue arruinándose , hasta que en 1.727, fue desmantelada la techumbre y sus materiales uilizados en la reforma de la iglesia de San Nicolás, otra de las iglesias de Villapando, así que el comienzo de su ruina viene de lejos; da dolor verlo actualmente.

Y para acabar con las ruinas en Villalpando, también nos detuvimos a contemplar las de la que fue la iglesia a la que acudían los Fernandez de Velasco, mientras habitaban su castillo-palacio, la iglesia de San Miguel Arcángel, en cuyo solar hubo un antiguo templo visigodo.

Una amable señora del lugar, que nos contó que había nacido, hacia ya muchos años, y vivido toda su vida en el pueblo, al lado, precisamente, de esta iglesia, vio como parte de ella se derrumbaba, con gran dolor de su corazón, como quien dice ante sus propios ojos.
                                                                     

Por último, después de un, corto paseo encontramos la Torre de San Lorenzo, único vestigio de la torre mudéjar de la iglesia del Monasterio benedictino de San Lorenzo, fundado en el s. XI y demolido en 1.918.
                                                                         

Un poco amargados por tanta ruina, fruto en parte de la escasez, y en aun mayor parte de la desidia y el desinterés en la historia y en el patrimonio monumental, nos despedimos de Villapando, donde aun quedaban muchos monumentos, ¿en ruinas quizás? para ver, y seguimos nuestro viaje a Madrid.

lunes, 1 de junio de 2015

Ensalada de arroz con verduras

                                                                 

Plato veraniego fácil de preparar y que admite las verduras que propongo u otras al gusto de cada uno, pero así queda muy rica...

Ingredientes
                                                                                                   
300 g de arroz
3 huevos duros
1/5 de judías verdes
150 g de guisantes pelados
2 tomates
unas hojas de lechuga

Para la vinagreta

1 huevo cocido
9 cucharadas de aceite de oliva
5 cucharadas de vinagre
perejil picado
sal

Elaboración

Cocer el arroz como siempre poniendo el doble de agua que de arroz, con un poco de sal durante 15 minutos.
Pasarlo por agua fría y escurrirlo bien.

Trocear las judías. Cocerlas en agua hirviendo con un poco de sal durante 15 minutos.

Cocer los guisantes en agua hirviendo durante 20 minutos.

Cortar los tomates en cuadritos, reservar.

Mezclar en una ensaladera grande el arroz, las judías, los guisantes, los huevos duros picados, y los cuadritos de tomate.
                                                                       

Cortar la lechuga en juliana para ponerla alrededor de la ensalada.

Para la vinagreta, mezclar en un tarro el aceite el vinagre, el perejil, el huevo bien picado y sal, Agitar, añadir a la mezcla de arroz y verduras y revolver bien.